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Artículo de Mario Salvatierra

por JUAN LUIS
miércoles, 01 de septiembre del 2010 a las 22:14
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de IZQUIERDA SOCIALISTA - CORRIENTE DE OPINIÓN INTERNA DEL PSOE, el El miércoles, 01 de septiembre de 2010 a las 17:28

Uno de los mayores peligros que corre la democracia de partidos es que no exista democracia en los partidos. Ésta es una de las razones, entre otras, por la que la ciudadanía se aleja de los partidos políticos. Pero paradójicamente cuando se produce el feliz encuentro entre la democracia y la vida orgánica de un partido, unos lo ven como debilidad y otros como alboroto. Así pues, lo que tendría que ser norma en todos los partidos, es excepción en algunos. Y precisamente porque es la excepción, se estima que semejante acontecimiento democrático fractura la cohesión interna y refuerza a los partidos contrincantes al hacer de la necesidad virtud.

 

La necesaria democracia se percibe por algunos como atentado al inevitable tutelaje democrático o, lo que es más grave, como un proceso de deslegitimación del liderazgo. Ni una cosa ni la otra. Aunque ambas disquisiciones las propague el infatigable portavoz mediático del PP, González Pons, hay un abismo entre las máximas “un hombre, un voto” y “un hombre, un coto”.

 

No minusvaloremos lo que les falta a los partidos: más democracia interna, más ámbitos deliberativos, mayor control y transparencia interna; critiquemos lo que les sobra: presidencialismo, cooptación orgánica, restricción del debate por miedo al disenso, externalizar la política a los ámbitos judiciales y económicos, etc. Más democracia no es un placebo, es el remedio. Bienvenido, por consiguiente, este evento democrático en el seno del PSM.

 

Al parecer una encuesta es la responsable de que se produzca dicho proceso. Es decir, en un principio se quería que el resultado de un sondeo fuera el criterio de elección del liderazgo. De este modo, la demoscopia se sobrepondría a la misma democracia. No se quiso tener en cuenta que la vigencia de esos datos es semejante a la caducidad de un yogurt o, en el mejor de los casos, a la canción del verano. La demoscopia refleja un hecho volátil, dinámico y, en muchas ocasiones, engañoso. ¿Quién no mintió en una encuesta? Además, para un partido político, que se dice de izquierdas, los estados de opinión que reflejan las encuestas están incluso para cambiarlos. Siendo las encuestas muy importantes, no pueden ni deben ser el eje que vertebre a los partidos políticos. Si la demoscopia se convierte en el vértice de la oferta política, entonces los próximos carteles electorales tendrán que poner la foto del candidato o candidata de turno con una amplia sonrisa diciendo: “Lo que tú quieras”. La democracia no es demoscopia y menos aún mercancía. Es un fatal error trasladar las reglas del mercado a la democracia.

 

En estas elecciones primarias hemos de tener en cuenta dos parámetros: por un lado, unidad no es lo mismo que unanimidad, esto es, no cometamos los errores del PP que equipara derecho a la diferencia con diferencia de derechos y unidad interna con uniformidad cuartelaria; por otro lado, si hay dos candidaturas, tendrá que haber diferencias en los proyectos. Le estaríamos haciendo un flaco favor a la ciudadanía si damos a entender que básicamente estamos eligiendo entre George Clooney y Cindy Crawford. No sólo optamos por personas, sino también por proyectos.

 

Desde mi experiencia personal, he constatado que Tomás Gómez lleva tres arduos años trabajando en un proyecto socialista para Madrid, visitando las agrupaciones, realizando asambleas ciudadanas por todo el territorio, escuchando y tomando nota de sus demandas y, sobre todo, formando equipos con personas de reconocida solvencia en temas educativos, sanitarios, urbanísticos, medioambientales, etc. Aunque todo ello desafortunadamente no ha sido visible mediáticamente por razones ajenas al esfuerzo desempeñado, ¿vamos a echar por la borda este magnífico trabajo a causa de un sondeo cuya vigencia es evanescente?

 

En el proyecto de Tomás Gómez encontramos que la ciudadanía es algo más que el reconocimiento de unos derechos individuales,  un status de pertenencia, es también una forma de participación activa en los asuntos públicos; que la igualdad no se disuelve en el reconocimiento formal de las oportunidades, sino que para convertir las posibilidades en oportunidades reales no deben existir obstáculos insalvables en el trayecto que va desde la oportunidad al resultado; que la libertad no sólo es ausencia de interferencias, sino fundamentalmente luchar contra las adversidades de la dominación. En definitiva, el proyecto de Tomás Gómez pretende revertir el deseo neoliberal de hacer un Estado anoréxico y un mercado bulímico. De ahí su insistencia en el valor de la política con mayúsculas, en la preservación de lo público para garantizar el bien común, en la conformación del sentimiento de pertenencia a partir de identidades compartidas y no excluyentes y, a mi juicio, todo ello haciéndose cargo de la memoria del socialismo madrileño.

 

*MARIO SALVATIERRA SARU,  es Diputado autonómico de Madrid y miembro de IS-PSOE

Agosto 2010



 

 

La encrucijada de los sindicatos

por JUAN LUIS
martes, 31 de agosto del 2010 a las 20:19
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   IZQUIERDA SOCIALISTA - CORRIENTE DE OPINIÓN INTERNA DEL PSOE
LA ENCRUCIJADA DE LOS SINDICATOS
de IZQUIERDA SOCIALISTA - CORRIENTE DE OPINIÓN INTERNA DEL PSOE, el El Martes, 31 de agosto de 2010 a las 12:10

 

<span>Zapatero nunca había faltado a Rodiezmo desde que en 2000 tomara las riendas del PSOE. Su no asistencia a la fiesta minera del próximo domingo ha dado mucho de qué hablar en la prensa, pues se supone representa el divorcio entre el actual presidente del Gobierno y los sindicatos. Unos sindicatos que en el actual contexto de despidos, rebajas salariales y reformas laborales están en el disparadero de la opinión pública.</span>

<span>Tener algunos años tiene sus ventajas. Una de ellas es estar alerta cuando se otea en el horizonte que uno va a contemplar cómo se repite una historia que ya había vivido. Creo que esto es lo que me está empezando a ocurrir cuando observo el tratamiento que muchos hacen de las movilizaciones sindicales.</span>

<span>En los años 80 del siglo pasado también hubo huelgas muy importantes de los sindicatos, también hubo conflictos sociales muy agudos, también asistimos a una campaña de descalificaciones. Sin embargo, había diferencias notables con el momento actual.</span>

<span>Los sindicatos, a lo largo de la Transición, habían dado muestras de una gran cordura, de una indudable sensatez, de una inequívoca moderación. Fueron impelidos a aceptar los Pactos de la Moncloa negociados por los partidos políticos; se les invitó a no plantear problemas cuando se consensuaba la Constitución; levantaron un poco la voz en el año 80 pero el 23 de febrero del 81 exigía de nuevo moderación. Y de nuevo estuvieron dispuestos a aportar su granito de arena a cambio de ser siempre los parientes pobres de la Transición. Ellos eran el símbolo de la moderación en un país atenazado por el golpismo y por el terrorismo; un símbolo que se podía agradecer, pero del que se esperaba que no pidiera nada a cambio.</span>

<span>Llegaron los socialistas al Gobierno en octubre del 82 y la prioridad era consolidar la democracia, subordinar el poder militar al civil, integrarnos en Europa, y propiciar una salida de una crisis económica en la que había que reconvertir buena parte de nuestro tejido productivo. Los sindicatos aguantaron, negociaron, colaboraron. Pero llegó un momento en que pensaron que era el momento de repartir beneficios, que no se podía seguir sembrando para que cosecharan los de siempre.</span>

<span>Los más viejos del lugar recordarán la que se armó. Por si tuvieran alguna duda, hay muchos testimonios al respecto pero uno bien reciente puede ayudar a refrescar la memoria. En una conferencia reciente acerca de las bases socioeconómicas de la democracia, afirmaba Miguel Boyer: «Hubo que hacer una dura reconversión industrial. Con energía y con inteligencia, Carlos Solchaga es una persona a la que en una crisis económica no le tiembla la decisión y aguanta como aguantó entonces golpes de los sindicatos, entonces con Nicolás Redondo, que no era como el bendito Cándido Méndez, del que en los últimos años hemos disfrutado. Era otro personaje mucho más difícil».</span>

<span>Y ese fue el relato que los gestores económicos de la época, muchos de los cuadros políticos del momento, y muchos de los historiadores elaboraron y transmitieron. Se lo dijeron a sí mismos tantas veces que acabaron por convencerse de que todo aquello había sido fruto de la personalidad compleja e irascible, difícil, del líder de la UGT. Cosas así no volverían a ocurrir, se decían, porque ahora tenemos otros líderes sindicales, que son unos benditos.</span>

<span>Pero llegó un 12 de mayo del 2010 en que se cambió el guión, en que como no pudimos cambiar a los mercados, los mercados nos cambiaron a nosotros, y por ello era imprescindible recortar derechos sociales, abolir garantías laborales y propiciar una política de austeridad. Y se esperaba que los benditos siguieran siendo eso, benditos. Pero como no podían ni debían serlo comenzaron a resistirse y entonces comenzó también una gran operación de deslegitimación de los sindicatos; con grandes diferencias, por cierto, en relación con lo que vivimos aquellos años 80.</span>

<span>En aquel momento todavía se vivía dentro de lo que se llamaba familia socialista porque sindicato y partido estaban juntos, unidos en el mismo combate. Esa al menos era la retórica. Después se vio que las cosas eran más complicadas y se agudizó la autonomía sindical por un lado y el partido como máquina electoral por otro. En aquel momento el contexto era mucho más dramático para el militante socialista, que vivía escindido entre dos disciplinas. Hoy, por el contrario, los partidos tienden a una militancia mucho más difusa y a centrarse en políticas que ahondan en el radicalismo cívico y se alejan de la tradición socialdemócrata.</span>

<span>Desactivado el drama familiar los sindicatos se enfrentan a un problema mucho más arduo. El tiempo no ha pasado en vano. En los 80, la derecha política en España era muy débil y la derecha mediática no veía con malos ojos dar un correctivo por la izquierda al Gobierno de Felipe González, ya que consideraban que era una buena estrategia para bajarle los humos.</span>

<span>Hoy las cosas son distintas porque en España hay una derecha política y una derecha mediática muy fuertes. Hoy el mundo del neoliberalismo ha erosionado en toda Europa los principios del Estado social. Por ello el ataque para deslegitimar a los sindicatos se ha desplazado. Desde el Gobierno vienen las medidas que socavan los principios en los que se sustenta el Estado del bienestar pero la retórica gruesa, la campaña para evitar el eco de las reivindicaciones, viene por parte de los sectores intelectuales y mediáticos que piensan que los sindicatos están de más. Son los que creen que ya está bien de aguantar; que no están dispuestos a pagar con sus impuestos a las organizaciones sindicales para que tengan liberados que se ocupen de las tareas organizativas; son los que defienden que no tienen sentido las actividades de formación de los trabajadores; ni la regulación de los contratos, ni la negociación de los convenios. Y todos los que defienden estas tesis son muchos y tienen mucha fuerza.</span>

<span>¿Cómo responder a esta campaña? Creo que es imprescindible elaborar un relato propio sobre la historia pasada y articular un proyecto para afrontar los retos que nos esperan en los próximos años. Sin ese relato y ese proyecto los sindicatos están perdidos.</span>

<span>Toda la lógica perversa del momento actual se resume en una entrevista hecha al mismo Boyer cuando le preguntan si tiene voluntad de volver. Elegantemente dice que no, que ya pasó su hora, que hay que dejar esa tarea a los más jóvenes, pero que, por cierto, dados los salarios en la función pública a esos puestos corremos el peligro que sólo lleguen los analfabetos. Esto lo dice la misma persona que considera imprescindible reducir el déficit público, adelgazar el Estado, imponer austeridad a esos funcionarios que ya cobran poco, pero que tendrán que apretarse aún más el cinturón.</span>

<span>Aquí está la clave. Los que operan en el primer tercio siguen disfrutando de unos ingresos a los que nunca llega el médico de la seguridad social, el juez, el técnico de la administración civil o el profesor de universidad, pero lo importante es movilizar todas las energías para que este sector intermedio considere que sus males no vienen de los ingresos escandalosos de los que no son analfabetos, sino que vienen de los sindicalistas que monopolizan el mercado laboral y constituyen la aristocracia obrera.</span>

<span>La batalla por las palabras es muy importante y la lucha contra los estigmas y los prejuicios todavía más. Mientras los sindicatos no logren movilizar al segundo tercio para su causa la batalla estará perdida. Y sólo lo harán si todos esos sectores perciben que además de defender la dignidad (algo muy importante pero insuficiente) hay alguna posibilidad de obtener alguna victoria, algún cambio en las políticas de los gobernantes españoles y europeos.</span>

<span>En este sentido el que la huelga de los funcionarios del pasado mes de junio fuera un fracaso puede ser una suerte porque a los benditos les va a exigir una rectificación en su estrategia de cara a la huelga general convocada para el 29 de septiembre. Es el momento de despertar y de preparar a las bases sindicales para un combate que tendrá momentos decisivos a corto plazo, pero que inexorablemente hay que saber que se juega a medio plazo.</span>

<span>En aquellos 80 los gobernantes tenían un margen de maniobra mayor, al tener una moneda propia; hoy los dictados vienen de fuera pero, por ello mismo, es imprescindible elevar el punto de mira y recordar que no estamos de acuerdo con este tipo de construcción europea. Cuando se discutía sobre las reformas a desarrollar en el seno de la UE los sindicatos siempre defendieron un sí crítico a los distintos procesos: de acuerdo con las reformas siempre y cuando se respetaran los derechos laborales, se preservara el modelo social europeo y se garantizara el bienestar. Era un sí condicionado a mantener un modelo que ha sido el orgullo de la cultura europea. Si ahora se va erosionando ese modelo, si se asiste a anuncios dramáticos acerca del futuro de las pensiones, de la calidad de los servicios públicos, de la edad de jubilación, hay que responder a nivel nacional y europeo con claridad y con contundencia.</span>

<span>Será difícil, habrá que movilizar a los que están deprimidos e insuflar ánimos a los que ven todos los procesos como algo frente a lo que nada se puede hacer; habrá que recuperar para la lucha a los que hace tiempo abandonaron esas prácticas y habrá que dar esperanzas a los que consideran que el futuro ya está escrito.</span>

<span>Y todo esto habrá que hacerlo en un contexto atravesado por las emociones más dispares donde se corre el peligro de aparecer como el que quiere poner palos en la rueda sin tener nada que ofrecer, o como el aguafiestas que estropea incluso los momentos gozosos. Para el interesado en visualizar este peligro, le recomiendo que busque un vídeo del telediario sin desperdicio. Se hablaba de la alegría por el triunfo de España en el Mundial cuando al reportero se le escapó «y mientras tanto, los trabajadores del Metro aguando la fiesta».</span>

<span>Y en eso estamos. Los benditos llamados a aguar la fiesta, a recordar que nos estamos jugando mucho, a pedir una rectificación política en Madrid y en Bruselas. Pero a esos benditos hay que recordarles un hecho sucedido no en los años 80, sino en este siglo XXI. Cuando comenzaron las primeras protestas en EEUU contra la política de Bush en Irak, cuando los intelectuales empezaron a difundir la consigna de que no estaban dispuestos a secundar cualquier estrategia contra el terrorismo, no al menos en su nombre, muchos escépticos dijeron que nadie se movilizaría, que el miedo por los actos terroristas atenazaba las reacciones, que no habría apenas oposición; y para su sorpresa todos pudimos asistir a las movilizaciones más importantes que ha vivido Europa después de la Segunda Guerra Mundial.</span>

<span>Si las organizaciones sindicales europeas despiertan del letargo y comprenden que incluso los benditos a veces tienen que mostrar el tigre que llevan dentro, podremos comenzar a resistir esta deriva neoliberal que amenaza con arrasar con todo y con todos.</span>

<span>*Antonio García Santesmases es catedrático de Filosofía Política de la UNED y dirigente de Izquierda Socialista-PSOE</span>

<span>El Mundo. 31 Agosto, 2010</span>



 

 

Comunicado de attac

por JUAN LUIS
lunes, 30 de agosto del 2010 a las 23:58

Más demagogia con los impuestos

30 Agosto 2010 | Categorías: Comunicados |

Comunicado de la Junta Rectora de ATTAC Madrid

En estos días se ha vuelto a suscitar la cuestión de la subida de impuestos: A las declaraciones del ministro de Fomento, comentando la posibilidad de imponer esta medida le han seguido inmediatamente las palabras de Elena Salgado afirmando lo contrario, y las manifestaciones del PP, que ha anunciado que incluirá en su programa electoral una reducción de los impuestos.

El debate, por tanto, se ha vuelto a plantear, no falto, como siempre, de manipulaciones y demagogia.

Uno de los mayores avances sociales de la historia se produjo tras la revolución francesa cuando en la Declaración General de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 se estableció la obligación de todos los ciudadanos de contribuir a los gastos comunes. Esta contribución se basaba en tres principios:

  • Los tributos se pagan en función de la capacidad económica: pagan más los que más tienen.
  • El principio en el que se sustenta es el de la soberanía popular (los ciudadanos eligen a sus representantes y éstos deben dar cuenta de su gestión).
  • El dinero recaudado tiene que servir para satisfacer los gastos y necesidades comunes.

Parece un precepto justo, con el que todo el mundo debería estar de acuerdo: los impuestos deben servir para garantizar el derecho a la educación, la salud, viviendas sociales, para promover la economía y crear riqueza, favoreciendo a las empresas con la concesión de créditos, para impulsar proyectos económicos que fomenten el empleo, etc.

Sin embargo, en España el fraude fiscal está a la orden del día. Según los datos del sindicato del Cuerpo Técnico de Funcionarios de Hacienda anualmente se evaden 88.000 millones en impuestos y cuotas de la Seguridad Social, y según la última Encuesta del Instituto de Estudios Fiscales, el 46% de los españoles comprende, tolera y/o justifica, incluso el 34% lo perdona, la evasión de capitales y el fraude fiscal.

La política fiscal del Gobierno de España se ha basado en gravar las rentas del trabajo y en los impuestos indirectos, sin tocar (al revés, los ha rebajado) los impuestos de las grandes fortunas y patrimonios, y el de Sociedades. No ha hecho nada por dotar a los órganos de Hacienda de más medios para combatir el fraude fiscal, permite que los capitales se muevan de un lado a otro sin el menor control (y, por tanto, sin estar sujetos a ninguna tributación) y sólo hace alguna que otra declaración contra los paraísos fiscales, pero sin tomar ninguna medida para eliminarlos (por el contrario, mantiene las SICAV, que son un auténtico paraíso fiscal para las grandes fortunas).

Esta política fiscal (y económica) es la misma que practica la Unión Europea. Como dice Vicenç Navarro:

Lo que ha ocurrido durante estos últimos años es que las derechas han adquirido mayor peso en Europa (y los gobiernos de centroizquierda han aceptado los dogmas neoliberales promovidos por las derechas). Y ha habido una gran bajada de impuestos de la mayoría de países donde las derechas o las centroizquierdas (de orientación socioliberal) han gobernado, con lo cual, los estados han perdido recursos y/o se han endeudado para poder proveer los servicios. Ahí está la madre del cordero. (…) Y esta mentalidad nos ha llevado donde estamos ahora.

El dinero recaudado, además, no ha servido para impulsar una economía productiva o para incrementar el gasto social sino para salir al rescate de los grandes bancos, apoyando una economía basada en la especulación y no en la creación de riqueza.

Algunos partidos tratan de ganar clientelismo electoral prometiendo más gasto social y menos impuestos, es decir, un imposible y, por tanto, una mentira.

Esto explica la desafección política de los ciudadanos y ciudadanas que, curados de espanto, ven desfilar casos y casos de corrupción en los poderes públicos o amnistías fiscales para los que han evadido grandes capitales; ello les lleva a pensar que no se puede hacer nada, que lo mejor es que cada cual tire por su lado y se salve el que pueda.

Y esa es la trampa: ese individualismo (fomentado desde todas las esferas del poder) es el combustible imprescindible que este sistema necesita para seguir funcionando.

Los problemas colectivos no pueden tener soluciones individuales. A un problema social hay que darle una solución social, de todos, de la mayoría, de los hombres y mujeres que con su trabajo son los que crean la riqueza.

Todos y todas los que participamos en el movimiento social ATTAC llevamos mucho tiempo denunciando esta realidad y promoviendo movilizaciones sociales para acabar con esta situación.

Si el Gobierno quiere subir los impuestos debe aclarar qué impuestos va subir, debe poner los medios para acabar con el fraude y la evasión fiscal, debe establecer tasas a los movimientos de capitales, luchar decididamente para eliminar los paraísos fiscales, recuperar el Impuesto de Patrimonio de las grandes fortunas, elevar los impuestos a los tramos impositivos más altos, prohibir los movimientos especulativos, aumentar el tipo impositivo a las entidades bancarias, anular la subida del IVA y suprimir las SICAV. Y debe emplear todo lo recaudado en protección social y en fomentar la economía de verdad, favoreciendo los créditos (a través de una Banca pública) a las PYME y autónomos…, es decir, todo lo contrario de lo que está haciendo.

Lo demás son mentiras, demagogia y ganas de confundir.

Mercados financieros y socialdemocracia

por JUAN LUIS
lunes, 30 de agosto del 2010 a las 12:27
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Plataforma de Apoyo a Izquierda Socialista en Albacete
MERCADOS FINANCIEROS Y SOCIALDEMOCRACIA
de Plataforma de Apoyo a Izquierda Socialista en Albacete, el El Lunes, 30 de agosto de 2010 a las 6:58

<span>José Ramón Villanueva Herrero</span>

<span> </span>

<span>Lejos quedan ya aquellos tiempos en que el crecimiento de la economía parecía imparable e ilimitado, cuando el PIB crecía año tras año, se reducía el paro hasta alcanzar mínimos históricos, cuando algunos países, España, aumentaron sus ingresos en tiempos de dorada bonanza, alcanzando, por vez primera, superávit en sus cuentas públicas. Pero todo esto pasó y ahora nos parece tan irreal como un lejano espejismo: llegó la crisis global y sus fatídicos efectos tuvieron consecuencias en la economía, la política y, también, en la vida de todos nosotros, los ciudadanos anónimos.</span>

<span>Las causas de la crisis las conocemos de sobra: un mal día, la burbuja especulativa, alimentada durante años por los mercados financieros, explotó de forma estrepitosa y, con ello se produjo la crisis más profunda desde la Depresión de 1929. Más tarde, la crisis financiera se convirtió en crisis económica pues la falta de confianza, hizo que las entidades crediticias dejaron de prestar dinero a las empresas, a pesar de que los Estados se lanzaron al rescate de los bancos privados con ingentes cantidades de dinero público.</span>

<span>Mientras tanto, la crisis hizo que los ingresos estatales procedentes de los impuestos se desplomaran: al haber menos trabajadores en activo, se redujeron los ingresos vía IRPF; al retraerse el consumo, descendió la recaudación por IVA y, al cerrar numerosas empresas, cayeron también los ingresos procedentes del Impuesto de Sociedades. Además, el déficit de las cuentas públicas se agudizó al dispararse los gastos sociales, en especial los destinados a los subsidios por desempleo.</span>

<span>La situación se hizo angustiosa llegándose a elevados déficits que, como ocurre en España, superaron el 10 % del PIB. En la actualidad nos hallamos ante una paradoja indignante  puesto que los Estados, para financiar el déficit público, se vieron obligados a acudir a los mismos mercados financieros que habían provocado la crisis, a aquellos bancos que habían sido rescatados… para pedirles dinero prestado. De este modo, se emitieron títulos de deuda pública, los cuales se convirtieron ante las presiones especulativas de los mercados financieros, en un sustancioso negocio redondo para ellos y en una auténtica pesadilla para los endeudados Estados. </span>

<span>Los mercados financieros han logrado imponer sus condiciones, fijando la política económica de los estados democráticos, y por ello, la voracidad insaciable de los mercados, parece habernos ganado la partida. Jugando con cartas marcadas, emitían alarmantes informes sobre la solvencia y riesgo del las economías nacionales para así subir los intereses de la deuda a países como Grecia, Portugal o España. De este modo, la deuda pública, en vez de ser la solución, se convirtió en una sangría insostenible para las haciendas estatales. Como señalaba Antoni Comín i Oliveres, diputado del PSC en el Parlament de Catalunya, “los mercados financieros se frotaban las manos viendo cómo los problemas fiscales de los mismos gobiernos que les habían rescatado se convertían en un suculento negocio: cuanto peor pinta tenían los países, cuanto más grave era su déficit, más alto eran los intereses de su deuda pública y más negocio podrían hacer los inversores que compraban esta deuda”. De este modo, los mercados financieros, carentes de toda ética, están logrando enormes beneficios, en unos momentos en que la crisis global se está enseñando con los sectores más débiles de nuestra sociedad. Además de los crecientes intereses obtenidos por la compra de deuda pública, no tenían escrúpulos en enriquecerse mediante las llamadas “operaciones a corto plazo o al descubierto”, esto es, la obtención de beneficios a costa de un activo que pierde valor. </span>

<span>Esta situación obligó a todos los Gobiernos a recortar su gasto público para reducir su déficit y así “calmar” a los mercados financieros y evitar que los intereses de la deuda pública no colapsasen sus finanzas. Así pues, los mercados se han convertido en los amos y señores de nuestras vidas, y sobre todo de nuestras haciendas. Antoni Comín resumía esta situación con dramática claridad:“Ellos hacían y deshacían; ellos nos daban el trabajo y nos lo quitaban; ellos decidían las dimensiones de nuestro sistema de protección social; ellos hacían lo que querían… y los Gobiernos, fuesen de derechas, fuesen de izquierdas, tan sólo les quedaba ir a remolque; siempre desbordados y superados por las circunstancias…”.</span>

<span>Ante esta auténtica dictadura de los mercados financieros, la socialdemocracia debe ofrecer una alternativa para, como decía Rodríguez Ibarra el pasado 22 de junio, hacer frente a “los sinvergüenzas que vencieron en las Bolsas a los Estados”. Pero para ello, ante el actual crisis, frente a los que desean refundar el capitalismo, pienso que lo que de verdad se necesita es una refundación de la socialdemocracia que la rearme ideológicamente para así recuperar con renovados bríos los viejos anhelos de la justicia redistributiva y para que deje de hacerle el trabajo sucio a la derecha al asumir unas políticas de duro ajuste neoliberal ajenas a la esencia y tradición del pensamiento socialista.</span>

<span>En consecuencia, los Gobiernos socialistas, deben apostar por la inversión pública para reactivar la economía, la cual en vez financiarse con bonos de deuda pública por la cual hay que pagar luego elevados intereses, debería de hacerse mediante una firme y decidida apuesta por la aplicación inmediata de una fiscalidad progresiva propia de la tradición socialdemócrata. Y no sólo eso sino que también hay que avanzar en la implantación de un impuesto al sistema financiero (en Extremadura está vigente desde hace 12 años, y Alemania lo aprobó el pasado 25 de agosto), desarrollar una política fiscal común para toda la Unión Europea, acabar con los paraísos fiscales, prohibir las “operaciones al descubierto” con la deuda de los Estados, establecer un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales (la “tasa Tobin”) y también sobre los sueldos y los bonos que cobran los directivos de las entidades financieras o una más justa tributación para las SICAV.</span>

<span>Resulta imprescindible la reforma y regulación a escala mundial de los mercados financieros para evitar que éstos vuelvan a cometer irresponsables maniobras especulativas, las cuales han provocado el actual desastre que todos estamos padeciendo…y pagando. La socialdemocracia debe dar la batalla éste es el camino para revitalizar los ideales y principios socialistas, para que éstos tengan una razón de ser en el futuro. De no asumir este reto, el tiempo histórico de la socialdemocracia se habrá cumplido trágicamente cerrando un ciclo y serán otras formas y alternativas de izquierda las que deberán continuar la defensa del permanente ideal de la justicia social.</span>

<span>(Diario de Teruel, 29 agosto 2010)</span>



 

Power to the people

por JUAN LUIS
sábado, 28 de agosto del 2010 a las 11:26
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Primarias

por JUAN LUIS
viernes, 27 de agosto del 2010 a las 17:32
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 IZQUIERDA SOCIALISTA ANTE EL PROCESO DE PRIMARIAS EN EL PSOE

25 Agosto 10

IZQUIERDA SOCIALISTA - CORRIENTE DE OPINIÓN INTERNA DEL PSOE
 
Izquierda Socialista, desde su fundación en 1979, ha trabajado por impulsar una mayor participación e implicación de la militancia socialista en la vida orgánica del Partido mediante la apertura de cauces para la democracia interna. Por ello, entre otras propuestas, hemos propugnado la celebración de elecciones primarias como método democrático y participativo para elegir a nuestros candidatos, superando así posiciones personales o de centros de poder. Las primarias no deberían de ser un hecho excepcional, sino la práctica habitual para elegir a los representantes del PSOE, bien sean éstos orgánicos o institucionales.

Consideramos que, para facilitar la aparición de candidaturas alternativas, y con ello el debate y la participación, se debería fijar el número de firmas necesarias para lograr el aval en el 5 % de los afiliados en cada ámbito orgánico. También propugnamos mecanismos que permitan que los simpatizantes del PSOE, con transparencia, puedan participar en estos procesos.

Consecuentemente, Izquierda Socialista presentará candidaturas propias donde le sea posible, y, en su caso, apoyaremos a las personas, programas y propuestas que más se identifiquen con las posiciones de nuestra Corriente.

Defendemos una política de izquierdas sin renuncias. Apoyamos a las centrales sindicales en su defensa de los derechos salariales y sociales de los trabajadores. Nos oponemos a cualquier deriva neoliberal y demandamos la aplicación de una fiscalidad progresiva. Respaldamos los programas y candidaturas que impulsen una vía federal para la España plural así como el laicismo. Propugnamos una política de alianzas abierta permanentemente a los partidos de izquierda y a los movimientos sociales progresistas.

COORDINADORA FEDERAL DE IS-PSOE

25 de agosto de2010

 

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por JUAN LUIS
jueves, 26 de agosto del 2010 a las 17:40

ISCHADIA PROGRESISTA

santesmases no decepciona

por JUAN LUIS
miércoles, 25 de agosto del 2010 a las 17:37
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IZQUIERDA SOCIALISTA - CORRIENTE DE OPINIÓN INTERNA DEL PSOE

«LA DERECHA DEL PSOE ESTÁ AGAZAPADA, ESPERA A QUE TERMINE EL PERÍODO ZAPATERO PARA VOLVER»
de IZQUIERDA SOCIALISTA - CORRIENTE DE OPINIÓN INTERNA DEL PSOE, el El miércoles, 25 de agosto de 2010 a las 11:18

«El debate sobre monarquía o república ha sido tabú, pero eso termina con el actual jefe del Estado»

 

ANTONIO GARCÍA-SANTESMASES, Catedrático de Filosofía y miembro de Izquierda Socialista

 

Antonio García-Santesmases nació en Madrid hace 56 años. Catedrático de Filosofía Política en la UNED, es representante sindical de UGT en su Universidad. Ingresó en el PSOE en 1976. Es uno de los referentes de la corriente de opinión Izquierda Socialista, dentro del partido. Fue miembro del comité federal del PSOE y diputado. Veranea en Asturias desde hace 20 años, primero en Cudillero y desde 2000 en Gijón. «El dicho de que Madrid es 9 meses de invierno y 3 de infierno responde a la realidad. Durante 5 meses no se apaga la calefacción».

 

-Los que van a caldear el otoño este año son los sindicatos, el 29-S. -Apoyo la huelga que han convocado los sindicatos. Es una gran idea que esta huelga se realice como una huelga europea, porque el debate de fondo es cómo queremos que sea el futuro de Europa. En Europa después de la Segunda Guerra Mundial, se construyó el Estado de bienestar, con una combinación entre el crecimiento económico, el pleno empleo, los derechos económico-sociales, la economía mixta y el papel de los sindicatos. Esto es lo que se quiere desmontar desde hace años, desde la llegada de Margaret Tatcher al Gobierno de Gran Bretaña en 1979, junto con lo que significó la política en Estados Unidos de Ronald Reagan y la del Papa Carol Wojtyla, las tres figuras del mundo neoconservador que trataron de crear un mundo donde la gente se olvide del origen del Estado de bienestar.

 

-¿Puede explicarse? -Hay una corriente ideológica que plantea que el Estado de bienestar es un lujo que no nos podemos permitir. Pero no fue un lujo, fue una necesidad porque Europa venía de una guerra mundial, en la que desembocó la crisis del liberalismo de los años 30 con el auge del fascismo y del nazismo. Personas de distintas ideologías, con pensamiento liberal cristiano, progresista o de izquierda socialista llegaron a la conclusión de que no se podía volver al liberalismo del período de entreguerras porque el Estado para justificarse necesitaba, no sólo reconocer los derechos a la libertad de expresión y de conciencia o a la participación en los procesos políticos, sino que necesitaba regular la vida económica, garantizar los derechos no sólo como ciudadanos, sino como trabajadores. Eso es lo que poco a poco se está desmantelando.

 

-¿Puede valorar el giro que ha dado Zapatero en sus políticas? -La dio en la fecha fatídica del 12 de mayo de 2010 donde él llega a aquella conclusión de que íbamos a cambiar los mercados y los mercados nos han cambiado a nosotros. Fue fruto de amenazas de los países europeos más importantes, de Estados Unidos y de China que exigieron tomar medidas que duelan; las pensiones, la reforma laboral, el salario de los funcionarios. Pero, claro, esto fue en un momento donde se había invertido una cantidad ingente de recursos para salvar a los responsables de la crisis, que son las entidades financieras. Es como decir que el Estado tiene que estar al servicio del capital y no puede garantizar los derechos económicos y sociales de los ciudadanos.

 

 

-¿Quiere decir que el Gobierno tiene las manos atadas? -La idea que se transmite una y otra vez es que las instituciones financieras deben de ser autónomas y que las políticas económicas no pueden ser diferentes con independencia de quién gobierne. Esto es contra lo que se rebelan, con toda la razón, los sindicatos esperando que la sociedad los secunde. ¿Es que da lo mismo votar a una opción u a otra porque todas tienen que ir por el mismo camino, que está marcado por el imperio económico por encima de la soberanía política? En este envite no es que nos estemos jugando sólo los derechos, lo nos estamos jugando es invalidar completamente lo que es la democracia.

 

 

-¿Cómo explica el auge de partidos de extrema derecha en varios países europeos? -Ante un horizonte tan sombrío, en el que no sabemos si nuestros hijos tendrán trabajo y si las personas de la tercera edad van a tener algún tipo de cobertura, surge el racismo y la xenofobia, La gente se pregunta «¿quién es el responsable de esto?». Y claro, no buscan a las entidades financieras, sino que buscan al gitano, como hace Sarkozy.

 

-¿Tienen razón los alemanes cuando se quejan por financiar el gasto de España?

 

-Alemania se ha olvidado de que toda Europa cargó con el coste de su reunificación. Es imprescindible un liderazgo europeo que no sea puramente nacionalista de Estado, que vaya más allá.

 

-¿Y qué me dice de los nacionalismos dentro de los estados, como ocurre en España?

 

-A mayor uniformidad tecnológica, por la globalización, se produce una mayor reivindicación de la identidad, de las raíces. Hay otros lugares donde se hace a través del Estado, porque están consolidados como estado-nación, con una fuerte cultura republicana, como Francia.

 

-¿Le parece adecuada la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán? -Me parece un error de magnitud histórica. Sobre todo la parte primera, que invalida el preámbulo. Yo creo que con esas posiciones no hubiera sido posible la Constitución de 1978. Yo entiendo que si estuviera una persona como Tomás y Valiente se llevaría las manos a la cabeza. De los ponentes constitucionales, el concepto de España como nación de naciones lo defendieron Solé Tura, Roca, Peces-Barba y Herrero, frente a la postura contraria de Fraga, Pérez Llorca y Cisneros.

 

 

-¿Por qué error histórico?

 

-La mayoría del Tribunal Constitucional ha hecho un agravio a Cataluña muy perjudicial. Si uno recoge lo mejor de la cultura federalista sabe que hay una complicidad entre los sentimientos nacionales español y catalán. Es un problema de reconocimiento de identidad.

 

-¿No se está alimentando en Cataluña la identidad catalanista por contraposición a la española? -En una minoría. Los que han hecho que aumente esa contraposición a España han sido los señores que después de tener el estatuto aprobado por el Parlamento catalán, reformulado por el Parlamento español y validado por un referéndum, deciden enmendarlo. Ese agravio fomenta el independentismo.

 

-¿Considera preciso reformar la Constitución?

 

-Yo voté a favor de la Constitución por el estado de derecho, el estado social y el inicio del estado autonómico. Me hubiera gustado que hubiera habido un referéndum paralelo sobre la forma de Estado para votar por la República.

 

-¿Cree que ese debate es tabú?

 

-Lo ha sido hasta ahora, pero creo que eso termina con el actual jefe del Estado. Es decir, no es concebible que eso pueda funcionar sin que haya una relegitimación. Mucha gente de izquierdas decía que era Juancarlista, no monárquica. Basta recordar la historia de los Borbones en España, con Carlos IV, Fernando VII, Isabel II o Alfonso XIII. La gran injusticia de la transición fue no haber recordado la idea de España que tenían Manuel Azaña, Indalecio Prieto o Fernando de los Ríos.

 

-¿República es izquierda? -Había liberales que como Azaña pensaban que el liberalismo para poder fortalecerse tenía que conectar con la democracia. Creo que ese modelo, la República, aunque haya sido tabú, va a volver.

 

-¿Por qué lo prefiere?

 

-En primer lugar, por la forma electiva. El poder no se basa en la herencia, en algo que no eligen los ciudadanos. En segundo lugar porque es hacer justicia a la mejor tradición española, que no es la de los Borbones, sino la de todos esos españoles derrotados y exiliados, que tuvieron la esperanza de que las democracias que los abandonaron en los años 30 los apoyaran para reconstruir la democracia en España en el año 46 o en el 47. La tragedia fue la larguísima dictadura hasta el año 75 y que la transición se tuvo que hacer olvidando ese legado republicano.

 

-¿Cómo ve las primarias del PSOE en Madrid

?

 

-Pienso que es de justicia que Tomás Gómez sea el candidato.

 

-Parece que la decisión de que haya primarias ha molestado en el «aparato» del PSOE.

 

-Es difícil para los partidos, pero el hecho de que Gregorio Peces-Barba o Álvaro Cuesta hayan apoyado a Tomás Gómez, ha desdramatizado el asunto. En Asturias, por lo que se ve, está el caso de cantidad de afiliados del PP que quieren que el candidato sea Cascos, que tiene tensión con los aparatos de aquí, que son contrarios. En esos casos el mecanismo menos malo es hacer unas primarias.

 

-Areces acabó renunciando. -Areces ya llevaba 24 años en el Ayuntamiento y el Principado. En los puestos de responsabilidad alta, tanto en la vida política como en las universidades o en los clubes deportivos, habría que limitar los mandatos. Ocho años ya son bastantes. Si además se hace un proceso interno en las organizaciones para elegir al siguiente candidato, serían mecanismos que sanearían en parte la política. Ibarra o Pujol presidieron 23 años una autonomía. Eso no es bueno. Es preferible que entre aire fresco y que la renovación, en vez de las cúpulas, la decidan los afiliados.

 

 

-¿Cree que el Gobierno de Zapatero da bandazos?

 

-Creo que convendría coordinar más los mensajes, porque en ocasiones han provocado un desconcierto manifiesto.

 

-Usted pertenece a Izquierda Socialista. ¿Dónde está la derecha dentro del PSOE? -Está agazapada a la espera de que termine el período de Zapatero para volver. Eso es como yo lo veo. Para algunos de ellos, todo lo que para Izquierda Socialista han sido pasos importantes de Zapatero, como la retirada de las tropas de Irak, el matrimonio homosexual, el intento de encauzar el problema de la memoria histórica o el esfuerzo con el Estatuto de Cataluña, para ellos son errores. Hay pocos que lo dicen claramente, entre ellos Joaquín Leguina. Están agazapados, intentando hacer un balance de la gestión para tratar de que haya una rectificación. Es difícil que gente que haya apoyado inequívocamente a Felipe González durante los años 80 pueda coincidir con todo lo que hace Zapatero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ISCHADIA PROGRESISTA

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Artículo de Mario Salvatierra (PATXI)
Kaixo compañeros.Mario, en verdad te comento que las cosas de la democracia interna en el partido ......(02 sep)
Artículo de Mario Salvatierra (PATXI)
Kaixo compañeros.Mario, en verdad te comento que las cosas de la democracia interna en el partido ......(02 sep)
Power to the people (Juanluisgarcíaortiz)
http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=50087...(30 ago)
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"la política es el arte de servirse de las demas personas, haciéndoles crer que se les sirve a ......(30 ago)
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